domingo, 3 de marzo de 2019

Errores en la gestión de un Gerente

Es desconcertante cuando la máxima figura de la organización tiene una actitud negativa con su personal, cuando empieza a segmentar y priorizar grupos.

Cierta vez cuando en una organización el Gerente General se definía en periodos de sucesión bianuales, lo que estaba determinado en un estricto plan de carrera;  todos en la organización se esforzaban en obtener méritos, porque era puntuado, y no importaba la línea de producción todos podían llegar a liderar la organización. Cierto día el Gerente General que asumió el cargo el cual se había desarrollado durante su trayectoria profesional en el Departamento de Operaciones, decidió cambiar toda la normativa de selección para el cargo de Gerente General, en su perspectiva de la organización, asumió que el Departamento del que proviene era la razón de ser de la empresa y que solo esta área formaba líderes que conocían las necesidades de la organización. Desde luego que esto generó inmediatamente el malestar en todo el personal de los otros departamentos; ventas, marketing, desarrollo e innovación y administrativo; entendieron que ellos ya no tenían esa opción de crecimiento; los mejores profesionales empezaron a salir de la organización, solo se quedaron los de nivel promedio y los que sabían que afuera no tenían ninguna oportunidad. La innovación desapareció, no había un valor agregado, nadie daba más de lo necesario. El esfuerzo del nivel directivo está orientado a buscar la fórmula para mejorar pero solo imponían más controles, cada estrategia solo denotaba más motivación negativa para el personal; y, todos vivían el día a día esperando el fin de mes, para justificar todo lo soportado con una remuneración, que les permita mantener su hogar con una calidad de vida acorde a lo que necesitaban.

El Gerente General cegado por su concepto, justifica la salida del personal argumentando que ellos no tenían el compromiso que la organización necesitaba y que sería mejor reemplazar a todos ellos con el personal del Departamento de Operaciones, sus indicadores de gestión bajaron, pero como dicen en el argot común "no hay peor ciego que el que no quiere ver"; él se olvidó completamente del trabajo en equipo, del crecimiento por méritos y de la motivación que se necesita en toda organización. 
Él vivió su etapa y en el periodo corto de gestión se sentirá satisfecho, pero su herencia solo generará aplausos de un grupo reducido, y sus gerentes aprobarán sus decisiones por no tener problemas en su posición y estabilidad laboral. 

Además, su actitud ha creado más personal que llegan con un odio arraigado en la segmentación, están seguros que así se debe actuar, con mano dura sin amilanarse; los buenos ya se fueron y no dejaron herencia, la organización desaparece y se sigue buscando la formula perfecta.

Esta experiencia nos demuestra, que las decisiones de segmentar al personal, lo único que ocasiona es debilidad en la organización, cada persona tiene algo que aportar y si les dejamos ser mejores cada día, con un liderazgo que desmarque por su imparcialidad y equidad al momento de motivar, no tienen idea de las sorpresas que podemos encontrar en el desarrollo y la innovación; el trabajo en equipo con un mismo nivel de motivación genera una buena idea, esta a su vez genera una oportunidad, que será una fortaleza y el crecimiento de la organización.

En tiempo de crisis solo el liderazgo que impulsa la motivación en el personal superar las dificultades, se generan ideas para optimizar recursos, para la innovación; lo que ayuda a mejorar los indicadores de gestión, se crea compromiso, se reduce el tiempo destinado al control de gerencia y el nivel directivo centra su accionar a buscar alternativas para no limitar el crecimiento de la organización.

Recuerde, si usted vivió injusticias, cuando llegue a la cima no las vuelva a realizar, porque el malestar que experimentó en su momento, no es justificación para que todos vivan lo mismo y sentirse satisfecho de que todos tuvieron el mismo trato; sino, genere soluciones a esos malos momentos, las personas se lo agradecerán y cuando termine su periodo laboral, se llevará muchos amigos, y la satisfacción de entender que el personal fue lo más importante y que las demás actividades fluyeron solas.


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miércoles, 6 de febrero de 2019

4 problemas que se puede evidenciar por falta de selección técnica



En muchas ocasiones en las diferentes organizaciones, los jefes de niveles medios de la estructura, reciben personal por imposición o por una selección sin procesos técnicos. No quiero generalizar pero por coincidencias de la vida he vivido experiencias, en las que el proceso de reclutamiento, al no ser continuo, no tiene un estándar de requisitos y simplemente se basan en un deseable inmediato, cegado por la necesidad de personal.

Un mal proceso de selección de personal se identifica rápidamente en los resultados de los entregables y el ambiente en el que se desenvuelve, entre ellos podemos observar:

  • La posible buena relación que existían entre el jefe y los colaborados o entre pares, se ve deteriorada por la influencia de una persona, porque en remotos casos, su historial de relaciones interpersonales ya registraba esta problemática pero no fue analizada.
  • No tiene proactividad o diligencia para ejecutar una actividad, porque todavía no se identifica con la empresa y las competencias no son las esperadas para el puesto.
  • Estaba acostumbrada a otro nivel de remuneración y cree que el actual puesto no se merece su trabajo.
  • Contagia malos hábitos a sus compañeros.
Todo esto puede ser solucionado con un eficiente sistema de selección, que toda organización debe tener. Formar reclutadores para que la ejecución tenga un soporte técnico, así también conocer los requerimientos del jefe inmediato del puesto, algo muy importante, porque será quién conozca las verdaderas necesidades y tendrá que lidiar con el personal nuevo, destinar su tiempo a capacitarlo en el proceso de inducción; pero lo más importante es que el técnico reclutador analice e interprete esta necesidad y lo traduzca a la técnica ideal de selección.

Como siempre lo mencionamos, todo lo relacionado a la administración del talento humano, no es un gasto, es inversión que se refleja en primera instancia en la satisfacción del cliente interno y externo, para que la siguiente instancia tenga relación con el desarrollo económico y organizacional.



jueves, 13 de diciembre de 2018

La gratitud es una práctica que genera desarrollo


Cierta ocasión tuve la oportunidad de trabajar con un jefe que a todo trabajo ejecutado y de calidad lo recibía con agrado y con el comentario "excelente trabajo gracias", cuando se lo ejecuta en los parámetros normales su comentario era "buen trabajo compañero"; pero siempre se acercaba a comentar lo mencionado a sus colaboradores; se percibía una excelente ambiente y todos trabajaban con el afán de obtener el mejor comentario.

En una divergencia de la vida trabaje con varios jefes que no sabíamos si le agrado el trabajo o le molesto porque nunca existía un comentario; sin embargo, los gritos y el mal trato no se hacían esperar, por lo que todos decíamos "para que damos algo más si sabemos que igual nada le agrada y todo le molesta". Entre ellos un jefe con espíritu perfeccionista que solo generó trabajadores autómatas que ejecutaban lo que le piden nada más, nunca existió un valor agregado, porque su política de reconocimiento estaba enfocada al aumento de sueldo del 10% al personal que genere algo extraordinario (parámetros de criterio que nadie entendía) y un requisito habilitante que tenga más de 20 años en la organización; sin embargo, con esa actitud de control y estrés laboral solo el 20% del personal tenía más de 20 años pero en el criterio de evaluación nadie lo merecía.

El reconocimiento no es cuestión de dinero, y desde luego que la organización de mayor productividad y de altos márgenes de calidad es la primera, donde todos están comprometidos y todo se debe a una mínima actitud de gratitud (reconocimiento). Con los casos expuestos debemos detenernos un momento a identificar donde estamos y si está en nuestras manos cambiar, lo hagamos; recuerde que si cambiamos nuestro metro cuadrado esta actitud es de efecto multiplicador, todos ven los resultados y emulan el procedimiento.

Un jefe rígido de carácter hostil genera solo miedo y no es el efecto que una organización necesita para su desarrollo. La disciplina proviene de reglas definidas y se establece como cultura cuando el personal se siente comprometido y se ha desarrollado el sentido de pertenencia en un buen ambiente de trabajo.

Decir: "gracias", "buen trabajo", "eres importante" y otra frases de gratitud, no cuesta nada, pero genera grandes resultados que producen crecimiento en las utilidades, optimización de recursos, innovación. Con esta estrategia la organización no invertirá dinero solo será cuestión de actitud.